Un equipo dirigido por UC Riverside describió una vía de varias etapas que integra señales corticales con redes del tronco encefálico y de la médula antes de llegar a los músculos de la mano. El trabajo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, propone que el control voluntario de la mano no depende únicamente de la corteza, sino también de centros evolutivamente más antiguos del tronco encefálico.
Los investigadores emplearon resonancia magnética funcional (fMRI) en ratones y en humanos. En ratones, se registró la actividad mientras presionaban una palanca con la pata delantera; en humanos, voluntarios apretaron un dispositivo con diferentes niveles de fuerza. Las exploraciones mostraron dos regiones de la médula oblonga que estuvieron activas y fuertemente conectadas con áreas sensorimotoras corticales. Además, los segmentos cervicales superiores de la médula (C3 y C4) actuaron como relevo entre el tronco encefálico y la médula inferior que activa los músculos de la mano.
Los autores, entre ellos Shahab Vahdat de UCR, apuntan que identificar vías adicionales podría ofrecer nuevos objetivos para terapias de neuromodulación y mejorar la rehabilitación después de un ictus, cuando el daño cortical deja dificultades persistentes en la mano.