Un estudio publicado en Science Advances describe un eje «pulmón‑cerebro» que explica cómo fumar puede aumentar el riesgo de demencia. Los autores, entre ellos Kui Zhang, Joyce Chen y Abhimanyu Thakur, identificaron que las células neuroendocrinas pulmonares (PNEC) liberan exosomas al exponerse a nicotina. Esos exosomas están enriquecidos en serotransferrina, una proteína implicada en la regulación del hierro.
Al transferirse al sistema nervioso, los exosomas alteran el equilibrio del hierro en las neuronas y desencadenan procesos asociados a la enfermedad neurodegenerativa: estrés oxidativo, disfunción mitocondrial y aumento de la expresión de α‑sinucleína. Un desequilibrio de hierro también puede provocar ferroptosis, una forma de muerte celular ya relacionada en estudios previos con Alzheimer y Parkinson, aunque los autores advierten que aún no hay prueba de un vínculo causal definitivo.
Las PNEC son muy raras (menos de 1% de las células pulmonares), por lo que el equipo generó PNEC inducidas (iPNEC) a partir de células madre pluripotentes humanas para obtener material de estudio. Los investigadores sugieren que el nervio vago podría transportar la señal pulmonar al cerebro y ahora prueban si bloquear los exosomas podría ser una vía terapéutica. El impacto directo en humanos aún está a años de distancia.