La llegada de herramientas de inteligencia artificial más parecidas a la comunicación humana está cambiando cómo se busca apoyo emocional. La vida cotidiana, marcada por notificaciones constantes, atención dividida y multitarea en videollamadas, reduce el tiempo y la atención que las personas dedican entre sí, lo que alimenta el temor de que la conexión humana se debilite.
La IA conversacional es cada vez más capaz de mostrar empatía y muchas personas recurren a chatbots para consuelo y compañía. Estos sistemas responden con rapidez y de forma consistente, y en ocasiones ofrecen un alivio inmediato frente a la soledad. Sin embargo, expertos advierten que la calidez simulada no equivale al amor real: las relaciones humanas implican dar y recibir, fricciones, reparación tras errores y esos momentos desordenados que fomentan la confianza y el afecto. Esas cualidades requieren otra persona que cambie con el tiempo y responda de manera impredecible.
Harry Reis, profesor de psicología en la University of Rochester, ha observado tras décadas de investigación una diferencia clara entre quienes están satisfechos en sus relaciones y quienes no: «Las personas felices se sienten queridas». Reis trata estas preguntas en un video producido por la University of Rochester y compartido por Futurity. Investigadores, desarrolladores tecnológicos y quienes buscan conexión seguirán explorando cómo equilibrar los posibles beneficios de la IA con la necesidad de reciprocidad humana real y el trabajo emocional que exigen las relaciones.