Las PFAS son sustancias que se usan en sartenes antiadherentes, en tejidos resistentes a manchas y en espumas para apagar incendios. Se les llama "químicos para siempre" porque no se degradan con facilidad y pueden acumularse en el cuerpo.
Un estudio analizó a personas expuestas por agua potable contaminada y observó que quienes tenían más PFAS en la sangre producían menos anticuerpos protectores ante un virus nuevo. La autora principal, Courtney Carignan, señala que menos anticuerpos pueden hacer que el cuerpo responda peor a las infecciones. Los efectos fueron más notables en adultos mayores, en hombres y en personas con sobrepeso. La investigación apoya esfuerzos para reducir la exposición y mejorar la regulación del agua potable.
Palabras difíciles
- degradar — descomponer algo en partes más pequeñasdegradan
- acumular — guardar o juntar cosas en un lugaracumularse
- anticuerpo — proteína del cuerpo que defiende contra virusanticuerpos
- contaminado — que tiene sustancias malas o peligrosascontaminada
- regulación — normas o reglas para controlar algo
- investigación — estudio para encontrar información nueva
Consejo: pasa el cursor, enfoca o toca las palabras resaltadas en el artículo para ver definiciones rápidas mientras lees o audicións.
Preguntas de discusión
- ¿Conoces productos en tu casa que puedan contener estas sustancias?
- ¿Qué propondrías para reducir la exposición a químicos en el agua potable?
- ¿Te preocupa la presencia de químicos en el agua? ¿Por qué?
Artículos relacionados
Anticuerpos que podrían causar síntomas en algunos pacientes con long COVID
Un estudio publicado en la revista CELL encontró que, en algunas personas con long COVID, el sistema inmune produce autoanticuerpos que atacan tejidos cerebrales y nerviosos y pueden provocar varios síntomas. Se usaron muestras humanas y experimentos en ratones.
Microbioma intestinal africano revela miles de microbios nuevos
Un estudio con muestras de mujeres en varios países africanos encontró miles de microbios intestinales desconocidos. Los hallazgos, publicados en Nature, podrían cambiar cómo actúan los medicamentos y motivan más investigaciones, incluida la relación con el VIH.