La enfermedad del sueño es una infección mortal transmitida por la mosca tse-tsé. En 1998 hubo miles de casos, pero los esfuerzos de control la redujeron mucho. En 2024 se confirmaron menos de 600 casos. Los casos que quedan suelen estar en zonas remotas y de difícil acceso.
Un nuevo fármaco oral, acoziborole, fue aprobado por reguladores europeos. Se probó en ensayos en la República Democrática del Congo y Guinea y dio tasas de éxito muy altas en pacientes en estadios tempranos y avanzados. El tratamiento consiste en tres comprimidos tomados una sola vez y evita la punción lumbar, lo que permite diagnosticar y tratar en una sola visita. Sanofi donará dosis a la Organización Mundial de la Salud, pero hacen falta aprobaciones nacionales y medidas de control del vector.
Palabras difíciles
- transmitir — pasar una enfermedad de una persona a otratransmitida
- fármaco — medicamento usado para tratar una enfermedad
- comprimido — pastilla que se toma por la bocacomprimidos
- punción lumbar — procedimiento con aguja en la espalda
- vector — organismo que transmite una enfermedad
- donar — dar algo gratuitamente a otra organizacióndonará
- aprobación — permiso oficial para usar o vender algoaprobaciones
Consejo: pasa el cursor, enfoca o toca las palabras resaltadas en el artículo para ver definiciones rápidas mientras lees o audicións.
Preguntas de discusión
- ¿Crees que el nuevo fármaco hará más fácil tratar la enfermedad? ¿Por qué?
- ¿Qué dificultades tienen los equipos de salud para tratar pacientes en zonas remotas?
- ¿Por qué son importantes las aprobaciones nacionales antes de usar el fármaco?
Artículos relacionados
Quién encuentra información de salud dudosa en internet
Investigadores de la University of Utah siguieron la navegación de más de 1,000 adultos durante cuatro semanas. Hallaron que pocos dominios de salud difunden información de baja credibilidad, pero las visitas están concentradas entre adultos mayores.
Vivir en ciudades podría reducir el riesgo de accidente cerebrovascular
Un estudio en Estados Unidos siguió a más de 25,000 adultos y halló un 2.5% menos riesgo de sufrir un primer accidente cerebrovascular en áreas con mayor desarrollo urbano. Los datos proceden de REGARDS y de imágenes satelitales.