Un gran estudio analizó casi tres millones de nacimientos en 33 países de África subsahariana. Los investigadores examinaron si la exposición al calor durante el embarazo influye en la pérdida de fetos.
Encontraron que temperaturas por encima de 20 grados Celsius en el primer trimestre se asociaron con más pérdidas biológicas del embarazo. Relacionaron el hallazgo con la idea de que los fetos masculinos son más vulnerables al estrés.
También vieron mayor riesgo entre mujeres con menos educación, madres de mayor edad y quienes viven en zonas rurales. Los autores piden reforzar la atención materna para proteger a las embarazadas.
Palabras difíciles
- exposición — contacto con un agente externo, por ejemplo calor
- feto — bebé en desarrollo dentro del cuerpo de la madrefetos
- asociar — mostrar una relación entre dos cosasse asociaron
- vulnerable — que puede sufrir daño con más facilidadvulnerables
- embarazo — periodo desde la concepción hasta el nacimiento
- riesgo — posibilidad de que ocurra un daño o problema
Consejo: pasa el cursor, enfoca o toca las palabras resaltadas en el artículo para ver definiciones rápidas mientras lees o audicións.
Preguntas de discusión
- ¿Te preocupa el calor durante el embarazo? ¿Por qué?
- Nombra una medida sencilla para proteger a las embarazadas del calor.
- ¿Por qué es importante reforzar la atención materna, según el texto?
Artículos relacionados
Suplemento de brócoli y reparación del intestino en personas con VIH
Un estudio en primates con SIV sugiere que compuestos de vegetales (indoles) podrían ayudar a reparar el revestimiento intestinal que queda dañado en personas con VIH, pero los autores dicen que se necesitan más estudios en humanos.
Nueva técnica para medir la viscosidad de la sangre
Investigadores de la Universidad de Missouri han desarrollado una tecnología no invasiva para monitorizar la viscosidad sanguínea en tiempo real. La medida puede ayudar en enfermedades como la anemia falciforme y facilitar futuros ensayos clínicos.
HIF1 y el dolor de tendón
Un equipo de ETH Zurich ha encontrado que una parte de la proteína HIF1 controla la actividad génica en las células del tendón y puede provocar tendinopatía. Estudios en ratones y tejido humano muestran cambios que explican el dolor y plantean nuevas vías de tratamiento.