Muchos padres se preguntan cuándo es adecuado dar un teléfono a sus hijos. Algunos optan por un teléfono fijo en casa en lugar de un teléfono inteligente. Expertos de Virginia Tech indican que la escuela intermedia, alrededor de los 12 o 13 años, suele ser una etapa en que los jóvenes pueden estar listos porque empiezan amistades y actividades fuera de la escuela.
El uso excesivo de pantallas se asocia con ansiedad, depresión, baja autoestima, sueño deficiente y menos atención. Un teléfono fijo no tiene redes sociales ni aplicaciones y puede fomentar las conversaciones familiares. Los expertos recomiendan no prohibir la tecnología, sino hablar, fijar límites y guiar el uso, por ejemplo evitando teléfonos en los dormitorios por la noche.
Palabras difíciles
- adecuado — apropiado para una situación o una persona
- teléfono fijo — teléfono conectado por cable en una casa
- escuela intermedia — centro educativo para alumnos de esa edad
- excesivo — demasiado en cantidad o intensidad
- asociar — relacionar una cosa con otraasocia
- fomentar — promover o apoyar que algo ocurra
- límite — regla o punto que no se debe pasarlímites
Consejo: pasa el cursor, enfoca o toca las palabras resaltadas en el artículo para ver definiciones rápidas mientras lees o escuchas.
Preguntas de discusión
- ¿A qué edad darías un teléfono a un hijo o niña? ¿Por qué?
- ¿Qué reglas sobre teléfonos tienes o tendrías en casa?
- ¿Crees que es buena idea evitar teléfonos en los dormitorios por la noche? Explica brevemente.
Artículos relacionados
Molécula guarda energía solar y la libera como calor
Investigadores presentan la pirimidona, una molécula que captura luz solar, la almacena en enlaces químicos y libera calor cuando se activa. Tiene alta densidad energética y podría usarse para calefacción y agua caliente doméstica y de campamento.
Recortes a la ayuda internacional ponen en riesgo la salud en 2025
En 2025 grandes recortes a la ayuda internacional paralizaron servicios de salud y humanitarios en muchos países. La suspensión de contratos de Estados Unidos y recortes en Europa dejaron sistemas de salud debilitados y provocaron cierres y desabastecimiento.