Un equipo de la University of Washington detectó ADN ambiental (eDNA) de salmón Coho en el aire durante la migración otoñal en Issaquah Creek, junto al Issaquah Salmon Hatchery, y usó esos datos para estimar la abundancia de peces. La idea la propuso Aden Yincheong Ip tras observar peces saltando en la Olympic Peninsula y preguntarse si era posible recuperar su material genético del aire.
Para el muestreo colocaron filtros a 10 a 12 pies del arroyo y los dejaron 24 horas en seis jornadas entre agosto y octubre. Cada muestreo incluyó cuatro tipos de filtro: tres filtros verticales y una cubeta abierta de 2 litros con agua desionizada para atrapar partículas en asentamiento. En el laboratorio lavaron el eDNA de los filtros y lo analizaron con un marcador específico para el salmón Coho mediante la reacción en cadena de la polimerasa.
Los investigadores combinaron el eDNA aéreo y el de agua con los recuentos visuales del criadero en un modelo estadístico para seguir cómo subían y bajaban las cifras de salmón. Aunque la cantidad de ADN en el aire fue 25,000 veces menor que en el agua, su concentración fluctuó junto con los recuentos visuales, lo que sugiere que el método puede indicar la presencia y la abundancia relativa a lo largo de los cursos de agua.
El estudio, publicado en Scientific Reports, señala la necesidad de explorar cómo influyen la lluvia, el viento, la humedad y la temperatura en la detección. La investigación recibió financiación de la David and Lucile Packard Foundation y de Oceankind; la fuente institucional es la University of Washington.