Microcentrales comunitarias llevan electricidad a zonas ruralesCEFR B2
29 mar 2026
Adaptado de Zahiris Priscila Francisco Martínez, Global Voices • CC BY 3.0
Foto de Fran Pencliffe, Unsplash
La República Dominicana presenta electrificación rural casi universal, con un acceso del 98% en zonas rurales y una capacidad hidroeléctrica instalada de 623 megavatios. En las áreas montañosas remotas, las pequeñas y microcentrales hidroeléctricas se han consolidado como una solución práctica: funcionan alrededor de 48 proyectos específicos y, junto a otras iniciativas estatales, el país supera las 50 microcentrales.
El modelo comenzó a finales de los 1990 con el ingeniero estadounidense Jon Katz y contó con apoyo sostenido del Small Grants Programme del Global Environment Facility y del UNDP. El programa Luz de Agua ha operado casi tres décadas y Guakía Ambiente reporta que más de 22.000 personas en más de 5.000 hogares obtuvieron electricidad mediante este modelo, con una reducción superior al 60% en gastos de energía y la absorción de más de 25.000 toneladas de CO₂ por año. La primera instalación exitosa fue la Planta Hidroeléctrica Comunitaria El Limón en 1998, con 3.5 kilovatios y servicio a 70 hogares.
Las microcentrales suelen operar por debajo de 500 kW, no requieren presas ni inundaciones y devuelven el agua a la fuente en aproximadamente 2.5 kilómetros manteniendo el caudal ecológico. La construcción puede tardar hasta seis años y las plantas sirven desde cinco familias hasta más de 280. El rango de inversión va de USD 13,800 a 1,350,000 y el equipo de generación de USD 3,600 a 180,000. El 85% de las 48 plantas instaladas está en operación, algunas con más de 25 años, y son gestionadas íntegramente por las comunidades locales.
Las sequías pueden limitar la operación, por lo que se usan soluciones híbridas: se construyen sistemas fotovoltaicos complementarios en varias comunidades y hay una colaboración entre el Ministerio de Hacienda y Economía y el Ministerio de Energía y Minas para instalar sistemas solares en al menos ocho comunidades de Elías Piña. Las comunidades también pueden conectarse a la red nacional con medidores bidireccionales para recibir energía o vender excedentes.
La Planta Hidroeléctrica Comunitaria El Palero, inaugurada el 14 de diciembre de 2023, abastece a 180 hogares, microempresas rurales, una escuela, una iglesia y alumbrado público. El costo total fue RD 84,767,311.40 (USD 1,353,037.18). Las familias participantes pagaron RD 1,000 (USD 15.96) para registrarse, una cuota mensual de RD 100 (USD 1.60) y aportaron al menos 180 días de mano de obra no calificada valorada en RD 20,659,271.99 (USD 329,758.75). Otros aportes privados y públicos sumaron RD 64,108,039.41 (USD 1,023,278.43).
Palabras difíciles
- electrificación rural — llevar suministro eléctrico a zonas rurales
- microcentral hidroeléctrica — pequeña planta que genera electricidad con aguamicrocentrales hidroeléctricas
- capacidad hidroeléctrica instalada — potencia total disponible en plantas de agua
- caudal ecológico — volumen de agua necesario para el ecosistema
- medidor bidireccional — contador que mide entrada y salida de energíamedidores bidireccionales
- sequía — periodo largo con escasez de lluviasequías
- solución híbrida — combinación de dos tecnologías energéticas distintassoluciones híbridas
- mano de obra no calificada — trabajo físico o básico sin formación técnica
Consejo: pasa el cursor, enfoca o toca las palabras resaltadas en el artículo para ver definiciones rápidas mientras lees o escuchas.
Preguntas de discusión
- Según los datos del programa Luz de Agua, ¿qué beneficios económicos y ambientales aporta este modelo a las comunidades? Da ejemplos.
- ¿Qué medidas prácticas propondrías para reducir el impacto de las sequías en microcentrales hidroeléctricas?
- El artículo señala que las plantas son gestionadas por las comunidades. ¿Qué ventajas y retos ves en ese modelo de gestión comunitaria?
Artículos relacionados
El mundo en bancarrota hídrica, según la UNU
La Universidad de las Naciones Unidas (UNU) publicó un informe el 20 de enero que afirma que el mundo ha entrado en una era de bancarrota hídrica. Advierte sobre la falta de agua segura, riesgos para la alimentación y propone gestionar el agua dentro de límites.